QUE BONITA VECINDAD!

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Señor Vecino y Su Madre, su comportamiento me recuerda al de un chimpancé ( uno no muy listo ) humillado y enfurecido, pero el chimpancé lo hace con gracia… en cambio eso del carisma a ustedes como que no les va…no fluye…

Su terquedad y la mía son la misma, con la diferencia de que al parecer yo siempre gano, pero no le voy a negar que en todo mi camino me acuerdo de usted Señor Vecino y Su Madre, y tampoco le voy a negar cada vez que voy saliendo o llegando tengo un ligero cosquilleo en el estómago… como si, aunque diga lo contrario, estuviera a la espera de nuestro próximo encuentro, o con Su Madre.

Usted me detesta, y yo lo detesto. Recuérdele a Su Madre que por ella siento lo mismo.

Pero me gusta ser optimista, y como me creo un «hippie nueva era» y tengo que sustentarlo con mis acciones, entonces le voy a buscar el lado positivo a todo este asunto de tener que verles la jeta.

Para empezar, ustedes fueron los que empezaron con este «diálogo», al parecer con el pie izquierdo, pero por otro lado, la forma de conocernos fue una buena patada derecha en los huevos!  y por eso ahora tenemos este tipo de relación estable y duradera.

Es inevitable «saludarnos» cada vez que nos encontramos, pero no soy yo sino ustedes los que arman la charla… digan la verdad: me extrañan y les gusta cuando nos vemos.  Pa´ mi que eso es como afecto…

Dicen que los verdaderos amigos son los que están no en las buenas sino en las malas, pues Señor Vecino y Su Madre: con ustedes solo es pa´ estar en las malas. Además se notan las ganas de querernos zampar el primer puñete, y aún así no lo hacemos. Sólo pasamos el mal rato y seguimos con nuestras vidas mientras reprimimos nuestra ganas de hacernos daño físico… digo, eso sólo lo hacen los verdaderos amigos!

Señor Vecino y Su Madre, seguiremos en contacto…

Daniel Chavarri Cafferata

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