Con las ALAS del ALMA…VIENTOS de CAMBIO.

Nuestra muy querida Dra LILIANA VALIÑA esa incansable VIAJERA que hace de los DERECHOS HUMANOS un estilo de VIDA mente aceptada  en su manera de SER…                                        Consultora internacional en DDHH, Empresas y ,Medio Ambiente. Ex Representante de Naciones Unidas Derechos Humanos. Con amplia experiencia en varios paises de la REGIÒN(Colombia, Mexico, Honduras, Paraguay y Guatemala), EUROPA  y AFRICA.

Es por ello que esta INVITADA de LUJO a formar parte de nuestro SELECTO equipo de CRONISTAS quienes tienen la total LIBERTAD de PROPUESTAS y de PLUMA…

Hete aquí su CAPÍTULO para HOY :

“Con las alas del alma … vientos de cambio

Innovar o volver a la esencia?

 

En tiempos de pandemia nos hemos acostumbrado a reflexionar sobre algunas cosas, tanto de nuestras propias vidas como del mundo que nos rodea y a pensar en el futuro con cierta incertidumbre. Cuando empezaron las noticias del virus COVID-19 y se iniciaron las cuarentenas nunca imaginamos que sería algo que duraría tanto. Me tocó vivir un confinamiento bastante fuerte en la época de la pandemia de la gripe A (H1N1). Me encontraba en Mexico en 2009, primer país en reportar estos casos en el mundo y uno de los principales epicentros del foco. Se cerraron o restringieron las aperturas de las tiendas, el transporte y los supermercados algunos días y luego hasta entregaban tapabocas antes de descender a las estaciones de subterráneos. Pero duró unas cuantas semanas y fue silenciosamente apagándose y la vuelta a la “normalidad” vino bastante pronto. Esta vez pensé que sería igual.

 

Pero lejos de eso, seguimos en una situación difícil en la región, y Europa vive su segunda ola de contagios, y todos, o casi, esperan el milagro de la vacuna.

 

Leí un artículo muy interesante que explicaba la relación del coronavirus y la pandemia con los desafíos ambientales y el cambio climático. La desvastadora desforestación que en algunos países ha venido intensificándose incluyendo particularmente China – y ni que decir de los países de nuestra región- provoca una distorsión en el ecosistema y una reducción de la biodiversidad. Esto hace que disminuyan o desaparezcan depredadores de ciertos animales y que haya mayor contacto entre animales salvaje, animales de granja, patógenos y humanos. Y gran parte de esta situación se debe a la acción humana, es decir a nuestro comportamiento, individual y colectivo.

Nuestro continente es desde hace bastante tiempo el más desigual del mundo, y también cobija a las ciudades más violentas con los mayores números de muertes por 100.000 habitantes, aún sin la existencia de guerras. Estos dos ingredientes están indisociados y probablemente se expliquen mutuamente. Los esfuerzos y las políticas para reducir la pobreza, aún en los casos en que tuvieron éxitos parciales no lograron mejorar los índices de desiguialdad, llegando incluso a aumentarlos en algunos casos. En este contexto, las consecuencias del cambio climático, el uso irresponsable de los recursos naturales y la deforestación nos hace todavía más vulnerables. Nuestros países tienen serias dificultades para aplicar adecuadamente los protocolos ambientales, supervisar, especialmente a las empresas, incluyendo a las multinacionales que en sus países de origen si respetan varios protocolos. Me pregunto, esto se explica por la falta de compromiso y voluntad o por incapacidad de las instituciones responsables; además de los nefastos impactos de la corrupción,  que profundizan la desigualdad y la pobreza de las comunidades en mayor situación de vulnerabilidad.

 

El 4 de marzo de 2018, en un hecho sin precedentes, la ONU aprobó su primer tratado de ámbito no universal, es decir solo para America Latina y el Caribe, en materia de derechos humanos y medio ambiente, bajo la órbita de la CEPAL. El tratado, conocido como Acuerdo de Escazú, adopta disposiciones para garantizar el acceso a la información, la participación pública y la justicia en asuntos ambientales e incluye directrices para la protección de los defensores y defensoras del ambiente.  Diez países ya han ratificado el Acuerdo. El último en hacerlo fue Argentina que acaba de promulgarlo. Una vez que se sume otro país y llegue a 11 ratificaciones podrá entrar en vigor y ser plenamente implementado. Colombia, que ha sido firmante del Acuerdo, se encuentra pendiente del debate legislativo. Es una gran oportunidad!

La pandemia ha encontrado una Latinoamérica más desunida que nunca. A nivel global los líderes de las naciones más poderosas parecen no dar la talla en generar las condiciones para los cambios que se necesitan para “torcer” la ruta de ese futuro incierto que vemos, en la cual aflora igualmente la crisis económica que azota a los países de la región y del mundo. Al mismo tiempo, ha puesto de manifiesto la solidaridad de mucha gente, el regreso de especies casi extinguidas en la tierra y en los ríos y mares, vistas de animales silvestres que tomaron las calles, incluso en centros urbanos, y nos ha puesto a pensar.

 

Queremos recuperar un medio ambiente sano, volver a disfrutar de los colores y aromas de la naturaleza, el canto de las aves y el silencio cómplice del viento suave. Queremos sentirnos libres y disfrutar de un abrazo. Es el momento ideal para soñar despiertos, promover cambios y un trabajo colectivo de las autoridades, empresas, estudiantes, jóvenes, mujeres y hombres, en el marco de nuestras más diversas sociedades, y dar una vuelta de timón para modificar el rumbo. Asegurar la responsabilidad social compartida, la inclusión y la garantía de los derechos humanos fundamentales en armonia con la naturaleza y sus recursos efímeros.

 

Las crisis son oportunidades de crecimiento y toma de conciencia. ‘Bertolt Brecht decía que la crisis se produce cuando lo viejo no acaba de morir y lo nuevo no acaba de nacer.  Necesitamos que nazca el cambio, con voluntad, coraje, convicción y creatividad para decidir no hacer más de lo mismo esperando resultados diferentes. Se siente una fuerza, todavía tenue, tímida y dispersa que busca aflorar. Lo colectivo es clave para las transformaciones, pero no puede lograrlas realmente si no es la suma de las convicciones y compromisos individuales.  No hacer más de lo mismo nos llama a innovar, pero esta innovación nos interpela hacia una vuelta a nuestra esencia. El viento nos acaricia, nos zarandea, y nos susurra: avanza y empuja…con las alas del alma.”

Lindo planteamiento…IDEAL para REBELARSE y mostrar esas FACETAS HUMANAS,de las que nos plantea la Dra LILIANA,que por sus características PERSONALES nos inspiró a ponerle una IMÀGEN,esa de las valen TANTO ò IGUAL que sus MIL palabras….

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CONTINUARÁ…

CON JABÓN…! NO COMO PILATOS PORFIS..

 

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