Empresas+Sociedad.Lo MEJOR de AMBOS MUNDOS…

Cuando el mes pasado la Dra LILIANA VALIÑA esta NOVEL escritora hacia su aparición en nuestras PAGINAS causó un gran IMPACTO en nuestros LECTORES quienes nos consultaron cuando teníamos PROGRAMADO nuevo artículo,pués esa PLUMA VIAJERA con enfásis en DERECHOS HUMANOS y MEDIO AMBIENTE que marca un estilo de VIDA…mente aceptado  por el MOMENTO en donde las EMPRESAS y la SOCIEDAD tienen que aprovechar lo mejor de ambos MUNDOS para lograr ese EMPUJE coordinado para sacar ADELANTE

Mas alli de su espertise de Consultora internacional en DDHH, Empresas y Medio Ambiente. Ex Representante del Alto Comisionado de  Naciones Unidas en Derechos Humanos. Con amplia experiencia en varios paises de la REGIÒN(Colombia, México, Honduras, Paraguay y Guatemala), EUROPA  y ÁFRICA… ya es parte de nuestro SELECTO equipo de COLABORADORES   quienes tienen GANADA la total LIBERTAD de PROPUESTAS y de PLUMA…porque escriben con el CORAZÓN…

Hete aquí su CAPÍTULO para HOY :

 

¨Empresas+Sociedad.Lo MEJOR de AMBOS MUNDOS…

En una reflexión previa me referí a las vinculaciones de la actual pandemia con el medio ambiente, la deforestación y el cambio climático. Señalaba cómo la biodiversidad se ha visto afectada y el ecosistema modificado por el uso abusivo e irresponsable de los recursos naturales, y cómo esto ha dejado al descubierto la vulnerabilidad en la que nos encontramos, además de profundizar la crisis económica y social.

Muchas veces he escuchado fuertes debates contraponiendo la economía y el crecimiento a los desafios sociales y ambientales. Supuestamente, ambos conceptos no pueden convivir armoniosamente y tenemos que elegir. Tremendo!!!

Muchos ven el mercado la generación de oportunidades de empleo,crecimiento económico y perspectivas de prosperidad, asegurando que mejorando estos índices se mejora en el mediano plazo la suerte y oportunidades de las personas y de los países. Otros, plantean que mientras el crecimiento sea en detrimento de una reducción significativa de la desigualdad (siendo Latinoamérica la región más desigual del planeta), y de la disponibilidad y calidad de los recursos naturales y del medio ambiente, la economía seguirá siendo un ancla que dejará hipotecado el futuro próximo de mucha gente y del propio mercado, por lo que lo social y lo ambiental deben ser prioritarios.

En general las empresas coinciden con la primera posición y las organizaciones sociales con la segunda. Como podríamos salir de esta dialéctica confrontatíva, delhuevo y la gallina, y avanzar hacia un análisis más integral con sociedades, comunidades y países más sostenibles, prósperos e inclusivos?

La pandemia generó o agudizó también la crisis económica en la región y en el mundo. Es cada vez más clara la necesidad de un cambio, modificando los patrones que hasta ahora no han permitido a la región despegar hacia otra calidad de desarrollo, con mayor participación de las comunidades en su diversidad. Esta pandemia, y otras que se anuncian como muy probables en los próximos tiempos, no acabarán milagrosamente con una vacuna; se requiere mucho más para cambiar las condiciones hoy favorables para la repetición de este tipo de eventos. Un análisis más holístico debe poder reunir todo el potencial de crecimiento, innovación y mercado de un país, con su diversidad, tanto social como étnica, cultural y de género. Empresas, mujeres, pueblos indígenas, la academia y líderes sociales, y por supuesto el Estado, deben poder buscar la garantía de un medio ambiente sano, el respeto de los derechos fundamentales y la consolidación de las democracias al mismo tiempo que lograr un desarrollo sostenible.

En un intento por romper ese paradigma, y contribuir a una convivencia armónica y a una prosperidad inclusiva, la ONU desarrolló en 2011 los Principios Rectores sobre Empresas y Derechos Humanos. Este instrumento internacional aporta herramientas eficaces para una mirada más integral y representa una excelente oportunidad para apuntalar avances desde la toma de conciencia, el compromiso, la rendición de cuentas y un liderazgo empresarial más responsable.Armonizar todos estos conceptos no reduce las perspectivas de crecimiento si no que, por el contrario, las potencia.

Estos Principios establecen pautas para que las empresas, como actores socioeconómicos esenciales, puedan gestionar sus planes, recursos humanos, producción e intercambios comerciales hacia el fortalecimiento de un crecimiento sano y eficiente, beneficiándose de todo el potencial social diverso, que incluye a las mujeres, las comunidades en situación de vulnerabilidad, las y los jóvenes con sus distintas perspectivas, y toda la gama de riquezas y capacidades que la sociedad contiene en esa diversidad. Esto debería representar también un salto cualitativo en su cadena de valor.

 

Las empresas pueden ser motores de cambio en sus políticas de comunicación, publicidad, compromiso con la comunidad, transparencia y coherencia con las elecciones, prioridades y decisiones que adoptan; esto implica, qué productos y qué métodos de producción, con quienes intercambiar y dónde, etc. El  Estado debe dar el ejemplo, no solo con sus empresas públicas sino también mediante la regulación y una supervisión adecuadas.

Es sorprenderte ver como para la juventud hay cuestiones de sostenibilidad que le resulta más natural que a sus adultos,quienes cargamos en nuestras mochilas vicios y prácticas que las y los jóvenes insisten en cuestionar. ¡Es un momento de grandes oportunidades! Sin desmerecer la experiencia, se trata de maridarla con una mirada joven y atrevida que desvirtúa los estereotipos, como los de género, de edad, de discapacidad, entre muchos otros.

No basta con hablar de una responsabilidad social empresarial con algunas obras en favor de la comunidad, mientras se alientan o conviven con explotaciones que provocan la contaminación de ríos  o desvíos de sus causes dejando a comunidades sin acceso al agua,  agotamiento de recursos naturales no renovables, estrategias de comunicación machistas y discriminatorias, explotación infantil, o bien hacer la vista gorda sobre las acciones de sus socios, o elegir caminos supuestamente más rápidos y éticamente cuestionables para ciertos logros comerciales.

La responsabilidad de respetar los derechos humanos por parte de las empresas implica evitar que sus propias actividades provoquen o contribuyan a consecuencias negativas sobre estos derechos, y por ende sobre la comunidad, aplicando la debida diligencia para identificar, prevenir o mitigar estas consecuencias, rendir cuentas y desarrollar los procesos que permitan repararlas.  Para esto se requiere un compromiso político y ético en un proceso constante de aprendizaje, evaluación, y superación, así como de canales permanentes de diálogo y retroalimentación. Apostar por incorporar en sus equipos empresariales expertos en el tema redundaría en resultados mucho más contundentes.

Entonces, si volvemos al planteamiento inicial, y nos alejamos del falso dilema entre economía y crecimiento vs desafios sociales y ambientales, podríamos evitar seguir transitando en vías paralelas en las que los esfuerzos se dispersan y los caminos no se cruzan.

Parafraseando esperanzados a Julio Cortázar: Andábamos sin buscarnos, pero sabiendo que andábamos para encontrarnos”.Promovamos entonces el encuentro de caminos, priorizándo la intersección entre empresas y sociedad…con lo mejor de ambos mundos.¨

Una VISIÓN que le permite darse una IDEA que esto ya debe ser PARTE activa de la NUEVA REALIDAD…esa que GRITA por favor…

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CONTINUARÁ…

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