La antropología críptica de En el laberinto de los dioses… Una lectura del cortometraje de Joseba Salegi.

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Antes que nada un aporte para este FIN DE AÑO... Ur goiena, ur barrena: Un rito tradicional de Nafarroa para comenzar el nuevo año. Cada 31 de diciembre los medios de comunicación nos suelen dar la tabarra con eso de comer las doce uvas mientras suenan las campanas de medianoche en un reloj de Madrid. Mientras suenan las doce, much@s paisan@s nuestr@s suelen estar mirando la televisión desconociendo que en Nafarroa existe un rito propio, distinto y tradicional de comenzar el año: El del agua nueva. Hemos logrado resucitar y extender la tradición de Olentzero, pero no este rito de año nuevo que todavía es desconocido para much@s. El 31 de diciembre l@s moz@s de los valles de Baztan, Basaburua, Imotz, Larraun, Sakana y Arakil iban a la fuente de sus respectivos pueblos y esperaban a que las campanas dieran las doce de la medianoche. En cuanto daba la hora, recogían en jarras las primeras aguas del año y se las llevaban a l@s vecin@s, recitando delante de cada puerta coplas de "Ur goiena, ur barrena" y recibiendo un obsequio a cambio. Este rito todavía se realiza en Urdiain. Lo de ur goiena y ur barrena tiene su cosa. Era creencia ancestral en muchas civilizaciones que sobre la bóveda de los cielos había agua pues de lo alto llovía. De ahí lo de ur goiena (agua de lo alto). También se creía que bajo la corteza terrestre había un gran lago interior de donde procedían los manantíos. De ahí lo de ur barrena (agua interior). Por ello la invocación a las dos aguas, la de arriba y la de abajo, al beber esa nueva agua recién brotada de la fuente en el mismo momento que empezaba el año. Las palabras ur (agua) urte (año) y urtats (aguinaldo) tienen la misma raíz etimológica. La partícula ur (agua) es la primera silaba de la palabra urte, "año" en euskera. Urte equivaldría al ciclo del agua durante las cuatro estaciones, o sea lo que ahora llamamos año. Ahora que lo sabes, urte berri on!!!  

Proteo Andrea Alciato 1531

La antropología críptica de En el laberinto de los dioses. Una lectura del cortometraje de Joseba Salegi.

Iñaki Sagutxoa I.T.G

Se puede entrelazar la realidad y la ficción en una misma representación para llegar a un texto cinematográfico y ver qué sucede después del enfrentamiento entre el bien y el mal. En el laberinto de los dioses es un cortometraje de Joseba Salegi que acaba de ser presentado en Alsasua y ya se halla accesible en you tube. El jeroglífico vasco no es tan fácil de desentrañar para un espectador ajeno a ese contexto, pero el espectador de En el laberinto de los dioses puede ahora sumergirse en una recreación simbólica o metafórica de lo que se pueden llamar los sucesos de Alsasua, ocurridos en octubre de 2016, de la sentencia que recayó sobre algunos de los participantes en 2018 y sobre la posterior politización mediática de dichos sucesos en este mismo año. La relación que se da en la dramatización del cortometraje entre la memoria y su bifurcación entre lo documental o histórico y lo ficcional y simbólico puede enlazarse en varios sentidos con el pensamiento de René Girard ya sea que nos remontemos hasta sus más reconocidos trabajos críticos, como El chivo expiatorio, o La violencia y lo sagrado, o que tengamos también en cuenta sus últimas y habitualmente polémicas aportaciones. La obra de Girard tiene como idea central que el deseo mimético es potencialmente provocador de crisis en las sociedades humanas, con lo cual actúa como desencadenante de que surja la violencia de forma tan persistente. La visión antropológica de Girard parte de la observación de las comunidades primitivas las cuales percibió que al entrar en crisis se volvían violentas, expulsando al supuesto causante del desorden mediante una catarsis colectiva, constituyéndole en chivo expiatorio de la comunidad. Pero tanto el recuerdo de la violencia generada, como el fin de la misma permanecerían conservadas, aunque de forma velada, bajo los ritos, las prohibiciones sociales y la mitología. Se trataría así de construcciones humanas que intentan ocultar sus orígenes violentos. La expulsión del sujeto constituido en chivo expiatorio no es sólo propia de las comunidades humanas primitivas, sino que, según Girard, ha seguido produciéndose a lo largo del devenir y de la historia, y es algo que sigue ocurriendo en la actualidad aunque con matices y formas muy diversas de presentarse. Las interpretaciones de su pensamiento, actualmente politizadas por varios grupos académicos, no son del interés de este comentarista, salvo para desmarcarse de ellas El origen de la violencia según su teoría se encuentra en el deseo imitativo o mimético, es decir en el deseo como imitación del deseo de otro, y en actos de violencia inconfesables, los cuales se anegarían en el olvido colectivo. Esta manera de sacrificar se conservaría en la actualidad para mantener el orden político, el económico y el social. El mito es la mentira necesaria. Girard (1926-2015) fue tenido por crítico literario, por historiador y por filósofo pero no es un pensador que halle un fácil acomodo en una determinada disciplina académica. Su teoría de la mímesis surgió inicialmente para analizar obras literarias en las que se mostraban relaciones interpersonales miméticas. Pero posteriormente la fue aplicando al análisis de las sociedades primitivas y luego, por extensión, al hecho de la presencia de la violencia en las sociedades humanas contemporáneas. Es un autor influyente, pero más bien para pequeños grupos o pocos autores, aunque algunos de ellos pueden ser bastante influyentes social y económicamente. En España, por ejemplo, su obra influye en el pensamiento de Jon Juaristi, en el de Mario Onaindia o en el de Fernando Savater, así como en el grupo de investigación sobre la materia de la Universidad Francisco de Vitoria que se integra a su vez en el Colloquium on Violence and Religion en los EEUU (https://violenceandreligion.com/ International Assotiation of Scholars of Mimetic Theory) Sobre la influencia de la obra de Girard en España puede consultarse el blog de Johannes A. Von Horrach (https://horrach.blogspot.com/2009/04/repercusiones-de-girard-en- espana.html) Entrada del 15 de abril de 2009. Este comentarista sólo recomienda leer directamente sus libros, quizás mejor prescindiendo de tan dispares intermediarios en la península ibérica. Podemos resaltar también que uno de sus traductores al español es el director de cine Joaquín Jordá, que es uno de los padres del cine documental. Se trata por ello de un pensamiento muy actual, y que no distingue límites entre varias disciplinas académicas como la filosofía, la literatura, la historia o la antropología puesto que se trata de percibir desde varias perspectivas su inicial pensamiento intuitivo sobre la concepción mimética de la sociedad humana y lo que de ella se desprende. Su obra es por ello interdisciplinar, aunque se puede desprender de la misma algo que da un sentido conjunto a lo diverso y poliédrico de su pensamiento en lo que hay que saber mirar intuitivamente con la mediación de un modelo que quizás podríamos encontrar en los animales. La dramatización metafórica de los sucesos de Alsasua se produce en el cortometraje mediante dos personajes que dialogan entre sí, uno es el Guerrero y otro es el Momotxorro, ambos interpretados por un mismo actor que es el propio director del cortometraje, Joseba Salegi. Según Girard el deseo es esencialmente mimético y es el deseo de ocupar un territorio, y no una idea abstracta lo que se resalta en la dramatización como origen del conflicto entre el Guerrero y el Momotxorro: [...] Guerrero: Momorrotxo: Guerrero Momorrotxo: Guerrero: ¿Por qué me estás haciendo el pasillo de los momotxorros? Porque vienes a extorsionarnos en nuestra guarida. Me arroga el derecho dado por mis dioses para poder moverme libremente por todas partes. Has osado venir a nuestra guarida sólo para alardear ante tu nuevo lugarteniente y las ninfas que le acompañan. ¿Qué quieres luchar, guerrear? [...] Ambos personajes en su disputa por la ocupación de un territorio tienen sus dioses, que son diferentes los unos de los otros. Guerrero: Tendrás que dar cuentas a los dioses de tus actos. Momotxorro: ¿A tus dioses? Tus dioses no están conmigo. Guerrero: ¡Mis dioses! ¡Aquí tenéis la muestra de su odio! Momotxorro: ¿Qué odio? ¿El tuyo? ¿el mío? ¿Y quién osa medir el odio? ¿Tus dioses? Guerrero: Por supuesto, desde el Olimpo donde residen. Momotxorro: No son tus dioses los que me rigen, no son a ellos a los que tengo que dar cuenta. Guerrero: Sólo por esta blasfemia serás condenado. Momotxorro: Soy culpable de haber entrado en tu provocación, pero de nada más, sólo de eso. Según el epílogo del cortometraje, los dioses del Guerrero o sus heraldos y medios de comunicación son falsarios aunque, al menos para el Guerrero son sencillamente sus dioses, diferentes de los dioses y del sentido de la fuerza de la naturaleza del Momotxorro, que se opone a los dioses y a los heraldos o medios de comunicación del Olimpo del Guerrero, interesados en la politización mediática del suceso. El bien o el mal no están particularmente identificados en la dramatización con uno u otro de los personajes, significativamente interpretados por un mismo actor y que reconocen tener en el comienzo del diálogo algunos antepasados comunes: [...] Momotxorro: ¿Por qué sabes mi nombre? Guerrero: Porque soy el guerrero de los guerreros y sé todo lo que acontece entre todos los demás. Y porque eres descendiente de un gran guerrero como yo. Momotxorro: ¿Por qué intentas herirme mencionando sólo a uno de mis antepasados? [...] Es algo que puede servir para tratar de responder a la inicial interrogación de este comentario sobre qué es lo que sucede después del enfrentamiento entre el bien y el mal en el cortometraje. A esa pregunta René Girard, dentro de lo intuitivo y poliédrico de su pensamiento, creo que contestaría que el sacrificio de Cristo rescata al ser humano del deseo mimético y de la violencia fundadora de la sociedad en tanto que no es un sacrificio que busque ni espere recibir nada a cambio de los seres humanos, lo cual destruye el deseo mimético constituyéndose en la única forma válida de romper el círculo vicioso al que conduce la existencia de la violencia y el deseo mimético en las sociedades humanas. Una interpretación muy pesimista de la condición humana puede conducir también a una inacción fatalista y absoluta, a sencillamente no hacer nada que no sea mera ficción, como quizás podría ser la forma de ver las cosas de Pío Baroja, novelista, memorialista y médico, o, en otro sentido, la de su sobrino el antropólogo, memorialista y gran dibujante Julio Caro Baroja que durante toda su vida tuvo una gran aversión a la “inquieta caterva” de oficialistas de la cultura. Las opiniones más neutrales o tibias son las que más fácilmente tienden a desaparecer de cualquier conflicto violento, y sobre todo de su utilización mediática y política. Venden poco, podríamos decir. Pero no estamos aquí para vender por lo que no haremos caso de ello. En su libro de memorias familiares Julio Caro Baroja expresa lo siguiente: “El liberalismo en el que pienso y sueño es el que hace de la libertad de conciencia individual la base de toda operación política y social. Programa menor no puede darse, según opinión de muchos. Según la mía es el más difícil de ejecutar, porque, más o menos, enemigos de la libertad individual, han sido todos los regímenes que han existido en Europa durante el siglo XX. Unos han considerado que la libertad económica se conseguirá a través de férreas dictaduras o de partidos disciplinados. Otros que la libertad de conciencia es en sí un peligro. Otros han proclamado dogmas que la anulan todo. Hay huestes enteras dispuestas a salvarnos y a ordenar qué es lo que tenemos que hacer y que pensar con ese fin: huestes de revolucionarios y de reaccionarios, de generales, obispos, líderes obreros, catedráticos, estudiantes, señoras de orden, damas rojas, beatas de misa de seis y doctrinarios, que todo lo saben. Todos odian la libertad, es decir, la libertad ajena, porque la propia facultad de opinar y de imponer violentamente una opinión no están dispuestos a cederla. Pág, 256 de Los Baroja (memorias familiares) de Julio Caro Baroja. Edit Taurus. Madrid 1972. Por lo cual, citadas estas palabras de Julio Caro Baroja –tan lejanas, solo según mi parecer, a la acción de quienes buscan la actual mediatización y politización de estos sucesos– no esperen una conclusión sencilla, porque probablemente no la tendrán. Vean mejor por sí mismos el cortometraje de Joseba Salegi y piensen por su cuenta con independencia crítica, es sólo una conclusión razonable de todo ello y, a veces, es mejor no pedir imposibles. Estamos ante una película muy breve pero que tiene un contenido antropológico complejo y crítico con el ser humano de cualquier tiempo y lugar, aunque busca afanosamente y encuentra una digna vía de escape mediante la transformación de los sucesos ocurridos en Alsasua, gracias a una explicación metafórica que transforma la realidad hasta hacerla por lo menos algo más cognoscible por parte del espectador, si se realiza una lectura que ha de ser también crítica por el contenido críptico del breve, pero intenso diálogo entre el Guerrero y el Momotxorro. Se trata, en definitiva, de un cortometraje que reflexiona, en el terreno de las mutaciones creativas e independientes, ante el hecho de la existencia del mal entre los intervinientes en unos sucesos violentos, en su documentación oficial (en lo cual no entraremos en este comentario) y en su innecesaria e interesada politización mediática. BIBLIOGRAFÍA CARO BAROJA, Julio. Los Baroja (memorias familiares) Edit. Taurus Madrid 1972 GIRARD, René – (1983) La violencia y lo sagrado. Traducción de Joaquín Jordá. Barcelona: Edit. Anagrama. – (1986) El chivo expiatorio. Traducción de Joaquín Jordá. Barcelona: Edit. Anagrama. SKANLON, Thomas F. (2002) Eros and Greek Athletics New York Oxford University Press EN LA WEB: - Cortometraje En el laberinto de los dioses, - Sobre la recepción de la obra de René Girard en España puede consultarse el blog de Johannes A. Von Horrach. Entrada del 15 de abril de 2009 Repercusiones de Girard en España: https://horrach.blogspot.com/2009/04/repercusiones-de-girard-en- espana.html - https://violenceandreligion.com/ International Association of Scholars of Mimetic Theory) Autor de este comentario: Ignacio Tamés García (Iñaki Sagutxoa) No reproducir este comentario ni total ni parcialmente, salvo acuerdo expreso con el autor. La musa Clío Musa de la historia Sección de “La alegoría de la pintura” Vermeer de Delft 1666
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