La INSENSATEZ regulada: De GUERRAS y otros DEMONIOS.

La INSENSATEZ regulada: De GUERRAS y otros DEMONIOS.

 

Es tan sencillo; que  cuando los ASTROS se alinean  ; surge el ARTÍCULO que esperamos… en manos de la ESCRITORA que deseamos siga manteniendo ese FUEGO sagrado, como lo es nuestra ANALISTA internacional de CABECERA la Dra LILIANA VALIÑA, quien decide  aportarnos este..;

”La INSENSATEZ regulada: De GUERRAS y otros DEMONIOS.

Durante bastantes años estuve involucrada en la asesoría sobre las reglas de la guerra porque, aunque mucha gente no sea consciente, las guerras también tienen límites legales, además de los que se conjugan en torno a los derechos humanos y a los designios de humanidad. Otra cosa muy distinta es hablar de las prácticas de las guerras y el respeto o no a esos límites. El tema es de gran actualidad en la Europa convulsionada de hoy, así como en el mundo que convive con la crisis que ella genera en múltiples aspectos, humanos, económicos, sociales, geopolíticos, etc.

En mi mochila de viajera profesional, los convenios de Ginebra y otros instrumentos del derecho  internacional me han acompañado como Sancho Panza al Quijote,  sabiendo que cuando la guerra estalla sucede a menudo como dice Sancho, de noche todos los gatos son pardos. Y esta es la excusa para dejar a un lado el concepto de humanidad y de población civil, que conforme al derecho internacional humanitario es sujeto de protección y cuyo ataque está prohibido en la guerra.

Lo curioso es que a lo largo de tantas décadas, no he podido constatar que alguno de los conflictos armados haya realmente aportado los cambios que varias comunidades anhelan, aún cuando algunos de ellos puedan haberse originado como respuestaa mentadas injusticias, violencias o exclusiones. La pregunta que surge es si se puede transformar la realidad con este recurso o si es más efectiva la apuesta por otros mecanismos menos violentos.

Uno de mis primeros destinos fue Guatemala, país con una composición poblacional particular, teniendo una proporción de población indígena de las más altas en la región, excluida y víctima de discriminación, previamente al conflicto bélico que duró unos 36 años. Con fuerte presencia de comunidad internacional y los contendientes en la guerrra, asi como las esperanzas y estrategias de su población, se fueron construyendo los caminos para la firma de los Acuerdos de una paz firme y durarera, que hace algunos meses cumplió 25 años. No podemos afirmar que nada cambió, pero intentando comparar las consecuencias y abusos durante la guerra -recogidos en el informe de la Comisión para el Esclarecimiento Histórico- con los cambios en la Guatemala de hoy, es difícil no reconocer que el impacto fue mucho menor al aludido por quienes buscaban esa transformación, y hasta agudizó la polarización social. Sigue sufriendo de una gran discriminación, condenando a la mitad de sus niños y niñas menores de 5 años a un futuro truncado producto de su desnutricion crónica, y privándose de los beneficios, enseñanzas y aportes de una gran parte de su población, rural e indígena, en sus aspiraciones de un desarrollo sostenible, multicultural e inclusivo.

En mi paso por Colombia, tuve la oportunidad de ser interpelada por las miradas de desazón y el drama de niñas y niños, mujeres, jóvenes, que fueron sufriendo en carne propia la negación de la humanidad y dignidad que la guerra imponía, sobre todo en la Colombia rural. Varias décadas más tarde, la violencia sigue siendo un cotidiano para muchas comunidades y muchos de los cambios sociales transformadores materia pendiente. Como en Guatemala, es innegable que ha habido cambios, pero lo dudoso es si estos cambios fueron significativos, y si fueron realmente producto de la guerrra.

Paralelamente, vivimos otras formas de guerrao demonios en la región, violencia, inseguridad, pobreza, desigualdad extrema y corrupción, entre otras. Cuando llegué a Mexico dejando Colombia, el gobierno de entonces le había declarado la guerra al narcotrafico. Y como en casi toda declaración de guerra, se abrieron las puertas de victimización de la población civil. Esa guerrase extendió en el tiempo y el espacio, y la problemática afecta hoy en día a gran parte de nuestra región, sin lograr la resolución que se esperaba…”

me tocó vivir, antes de emprender mi vuelo hacia el mundo, la guerra de “las Malvinas”. Otra insensatez que no resolvió el conflicto y dejó solo víctimas y dolor. Hace unas semanas, hubo un encuentro entre ex combatientes de Gran Bretaña y de Argentina, realizado en este último país en conmemoración de los 40 años. Ingleses y argentinos juntos, buscando compartir y aliviar el dolor de las heridas de la guerra y expresando: porqué conocimos la guerra amamos la paz. Rara vez quienes declaran la guerra luchan en ella, y es la población y sus soldados quiienes deben asumir los costos.

Ahora se debate, por ejemplo, si debe exigirse el establecimiento de corredores humanitarios en Ucrania, aún cuando se sabe que la regla es respetar y proteger a la población civil por todos los medios y mecanismos al alcance, sin depender de una declaración de corredor humanitario que, por supuesto, en términos prácticos bajo un acuerdoconsensuado, ayudaría bastante. Sin embargo, representan más bien el manotazo de ahogados esperanzados por salvaguardar algunos mecanismos puntuales para minimizar el sufrimiento de una población cuyas vidas, familias, sueños y planes se ven bajo el riesgo y ataque creciente de ser despedazados.

 

El lenguaje de la guerra es a mi modo de ver muy peligroso, porque en la práctica vemos que la insensatez no tiene límites. Esperemos que ante a otro gran desafío global que tenemos, como el cambio climático, a nadie se le ocurra declararle la guerra. Pareciera no llevar nunca a la solución. O tomamos conciencia, cambiamos y aceptamos que el diálogo, el respeto por la diversidad de opiniones y de culturas, del planeta y de su naturaleza, así como la inclusión de toda esa diversidad es el camino, o continuaremos siendo parte del problema y estaremos cada vez más lejos de la solución. Por suerte,  másy más jóvenes buscan quebrar esa dinámica. La esperanza sigue viva.

 

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CON JABÓN…! NO COMO PILATOS PORFI 

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