“REINVENTEMOS – PERO- LA EMPATÍA…

¨En el cuento de Lewis Carroll, el GATO de CHESIRE  tiene la capacidad de aparecer y desaparecer a voluntad, entreteniendo a ALICIA  que en el PAÍS  de las MARAVILLAS mediante conversaciones paradójicas de tintes filosóficos. Sin embargo, aparece para animar a Alicia cuando esta se materializa en el campo de croquet de la Reina de Corazones y cuando es condenada a muerte y desconcierta a todos haciendo desaparecer su cuerpo pero haciendo visible su cabeza, mientras provoca una masiva discusión entre el Rey, la Reina y el verdugo acerca de si se puede decapitar a una criatura que no tiene, de hecho, cuerpo.

Otra de sus características más singulares es que el GATO de CHESIRE  puede desaparecer gradualmente hasta que no queda nada más que su amplia sonrisa, haciendo notar a Alicia que muchas veces habrá podido ver a un gato sin sonrisa, pero nunca una sonrisa sin GATO…*

VALENTINA TUNJO SANCHEZ es un DESCUBRIMIENTO que venimos siguiendo desde que HIZO un TRAINEÉ en la EMBAJADA ARGENTINA en BOGOTÁ y dejó su estela,donde opacò a su destacado y reconocido hermano OSCAR corredor de AUTOMOVILISMO precoz también en las FÓRMULAS más sofisticadas de una EUROPA con promisorio futuro,pero que a partir de ahora pasa a SER el HERMANO de…VALEN…digna de una SONRISA  del GATO de CHESHIRE personaje de LEWIS CAROLL…
 
Lean y juzguen esta NOVEL escritora que con sus 19 años piensa asi…

REINVENTEMOS – PERO- LA EMPATÍA…

La pandemia llego a nuestras vidas de forma agresiva e intempestiva, forzándonos a bajar el ritmo de una vida agitada y en la mayoría de los casos, monótona; a renunciar a nuestra esencia como “animales” sociales y a deconstruir muchas de esas creencias y estilos de vida que moldeamos por años. Ese freno en el camino nos ha permitido reflexionar en una variedad de direcciones y dar cuenta de ciertas realidades que, por la cotidianidad y ajetreo de nuestro pasado, pasaron por desapercibidas, o quizás, porque es tan poca nuestra empatía que optamos por permanecer en una burbuja de cristal repleta de privilegios y confort.

 

FOTO:JOSÉ FRANCISCO RESTREPO

 

Los primeros días de la cuarentena fueron una mezcla de felicidad por compartir en familia y un poco de ansiedad por lo que deparaba el futuro -así de reduccionista y simplista fui-. No me di a la tarea de pensar en aquellas personas que viven en la informalidad (alrededor del 45,3% de los colombianos según el Dane) y que su subsistencia depende de ello. Sin embargo, al pasar los meses y los anuncios de la extensión de la cuarentena, la ansiedad fue creciendo sin que las noticias diarias fueran un gran aliciente. Llego abril y el desempleo por el piso, llego junio y la economía estaba colapsada, no solo en Colombia, sino en el mundo entero. Me partió el alma las fotografías de las personas fallecidas en las calles de Ecuador, o las casas con los trapos rojos en sus ventanas, en particular, aquellas del barrio de Bogotá que me recibió con los brazos abiertos y reveló ante mis ojos una realidad latente, que, aunque no es novedosa, como dije anteriormente: preferimos ignorar.

Aún así, lo que no se hizo esperar fueron los mensajes motivacionales y optimistas con el postulado enfermizo de “reinventarse”. – No me malinterpreten- no es que crea que el optimismo es malo, pero considero que ese postulado es sumamente ofensivo con aquellos que no tienen la manera de hacerlo. ¿Cómo pedirle a un individuo cuyas oportunidades y garantías por parte del Estado han sido nulas que se reinvente? ¿Esa es la solidaridad y la empatía que nos despertó la reflexión? ¿Es esa la narrativa con la que esperamos ser un mejor país, una mejor sociedad y un mejor mundo? La pandemia reveló todo aquello que somos como seres humanos, tanto lo bueno, como lo no tan bueno.

Todo esto lo traigo a colación, porque la semana pasada finalizó la cuarentena en Colombia -no el virus- y estamos frente a una “nueva realidad” que exige mucha más conciencia, respeto, solidaridad y empatía con el otro, que ojalá hayan despertado con el tiempo que dispusimos para reflexionar. Los estados tendrán -como siempre- un papel fundamental y compromiso con los gobernados que ojalá cumplan, pues recordemos que en el caso colombiano, la Constitución nos proclama como un Estado Social de Derecho, pero lamentablemente esto solo han sido palabras al aire desde su promulgación. La salud, la educación y el trabajo son derechos de nacimiento de los que todos y todas debemos gozar sin distinción alguna. Sin embargo, creo firmemente quecomo ciudadanos, también tenemos una gran responsabilidad en términos de la narrativa en cómo percibimos al otro, en la forma en que esta va moldeando nuestra sociedad, y en efecto, nuestra realidad nacional e internacional. Por eso, la invitación es a abandonar nuestras burbujas y zonas de confort para enfrentar la realidad de un país (nuestro países) que nos necesita unidos para resurgir de la mayor crisis de su historia. Que esta sea la oportunidad para desarrollar la simpatía por el otro, para dejar de lado los individualismos y reconciliar diferencias inútiles, que, en últimas, darán paso a la perpetuidad de todos nuestros males como nación. Recuerden: Empatía hoy, mañana y siempre.”

Un SENTIDO COMÚN verdad..? Pero quizás con la mínima aceptación  en una cotidianidad donde cada vez se parece a una PISTA de ROLLERBALL ese icónico film donde la lucha es a MATAR para VIVIR…

Ahí es donde VALEN con su INGENUA pluma nos acerca a una ALICIA…en donde cada una de sus REFLEXIONES tiene esa SONRISA que ella tiene y nos la OFRECE como sus LETRAS para que las podamos ABSORBER y ni les contamos si pudiésemos ponerla en PRÁCTICA…

Por ahora esta EXPRESIÓN de DESEO en IMÁGENES… 

Analícelo, recapacite y síganos en…

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