Tentativa de agotar la plaza de Altos del Rosario, en Honda…

El PERSONAJE de HOY ¨…mezcla RARA de penúltimo SAMURAI LITERARIO y de primer POLIZONTE en un viaje a MARTE invitado por SPACE X…¨ parafraseando a un HORACIO FERRER que junto a ASTOR PIAZZOLLA sirve de presentación a su MANERA y nosotros le damos el CRÉDITO…

En 1975, GEORGE  PEREC escribió la ¨Tentativa de agotar un lugar parisino¨, una divertida crónica de un observador que escribe sobre lo que ve durante tres días.

En 1996, VILA-MATAS  escribe “Tentativa de agotar la Plaza Rovira”, que emula y homenajea al escritor francés. Hace unos años intenté hacer algo semejante en la plaza de Altos del Rosario de Honda, Tolima. Este fragmento es una breve e imposible tentativa inspirada en estos dos grandes.

(a la manera de GEORGE  PEREC)

Por : Miguel Ángel MANRIQUE OCHOA 

        Miguel Ángel en su estudio en Bogotá

¨Una tarde, hace unos años, me senté en una de las bancas de ladrillo y concreto en el costado occidental de la plaza de Altos del Rosario, en Honda, Tolima, con la tentativa de agotarla: vi dos samanes, una ceiba, un iguá, un tulipán africano, un pimiento, una iglesia, cinco bancas de concreto sobre bases de ladrillo. En una de las bancas dormía un habitante de calle. Los jejenes hambrientos querían picarme. Un vendedor de fruta, resguardado del calor bajo el parasol de colores de su carreta, pelaba la piña y la papaya. Vi una vendedora de raspado en otro carrito, una vendedora de obleas de arequipe y un vendedor de jugos. Dos carros estaban parqueados en la avenida de enfrente. También, una camioneta de los servicios públicos de Honda. El hombre que cuida los carros cargaba una manguera para regar las plantas. Otro indigente que pasaba se acercó para pedirme cualquier monedita para un pasaje. Por la avenida circulaban una, dos, tres motos, un sedán blanco, dos motos más. Una señora de piernas gordas, con várices y celulitis cruzó la plaza. Jorge, el hombre que cuidaba los carros se me acercó para decirme: usted es un escritor. Yo lo sé. Yo conozco eso. Se alejó.  

En el costado norte de la plaza dos mujeres esperaban a alguien. Una tenía un vestido blanco, corto, ceñido al cuerpo. La otra lucía un bluyín ajustado. Jorge estaba ebrio. Las raíces de los árboles deterioraron las baldosas de cerámica de la plaza. Pasó una flota. Jorge se fumó un cigarrillo mientras preparaba la manguera. Pasó un taxi amarillo. Tres motos más. Había muchasmotos. Eran incontables. Un taxi se detuvo, y una señora y su hijo se bajaron. Jorge silbaba en la vereda e’ Velandia y se puso a lavar con manguera un carro estacionado en la calle de atrás. Pasaron una moto azul y otra roja, esta conducida por una mujer de pantalón rosado. Pasaron un carro rojo y una camioneta gris. Una moto negra. Otra azul. Otra de color zapote. Ocultos en las copas de los árboles, una multitud de pájaros invisibles canturreaba. Sonó la alarma de un carro. Jorge se agachó para amarrarse el cordón delzapato con la suela gastada. Del agujero del tronco podrido de un samán sacó un trapo sucio. Un Nissan verde se estacionó detrás del carro que lavaba. Un hombre mayor vestido con una pantaloneta amarilla, polo verde, medias blancas y mocasines negros se bajó.La mayoría las personas, que se bajaba los carros, ibahacia los consultorios médicos de los edificios de enfrente.

Una familia joven, el padre, la madre y sus dos pequeñas hijas se sentaron en la barda de un jardín,mientras se comían un raspado. Las niñas estaban peinadas con colas de caballo. Frente a la iglesia había dos carpas de lona y varias mesas y sillas plásticas, rojas y verdes. Buen día, pa, me dijo el habitante de calle que despertó. Se puso a conversar con Jorge. ¿Que lo robaron?, le preguntó Jorge. Yo sé quiénes fueron, pero me quedo callado, dijo el habitante de calle. Siete años aquí, dijo Jorge, siete años aquí, se quedó dormido, papá. “¿Quién me va a robar despierto?”, repuso el otro. De malas, respondió Jorge, de malas, si lo roban, de malas.

Desde lo alto, desde el mirador del hotel donde me alojé, en el barrio El Retiro, donde quedaban ubicadas las casas de la gente importante, la primera bodega del rey, las casas principales, Honda parecía una acuarela. Un tapiz verde y ocre, de techos de zinc oxidado, tejas de barro rojo, cúpulas eclesiásticas, puentes de hierro y ríos turbios. Como en Ascenso y caída de la ciudad de Mahagonny, la ópera en tres actos de Kurt Weill y Bertolt Brecht, Honda vivió mejores días. Fue un asentamiento de guerreros, pero a principios del siglo XX un censo contabilizó apenas seis indígenas. Fue una villa próspera; ahora es un apacible lugar de veraneo. Una bella locación para filmar telenovelas.

Un centro histórico tiene todo lo imaginable, toda la memoria de un pueblo que debe conservarse.

 

Que tal Miguel Ángel MANRIQUE OCHOA,es MUCHO  más que un ESCRITOR  nacido en el municipio de El Carmen de Bolívar, Bolívar, COLOMBIA que actualmente vive en BOGOTÁ DC… Es un TALENTOSO MAGO de las LETRAS…
 

Si te gustó esta  EXPERIENCIA ARTÍCULO, y quieres AYUDARNOS haz tu DONACIÓN:AQUI

Y no se olvide de seguirnos como TODOS los JUEVES a las 9 pm  en…

 

CONTINUARÁ…

CON JABÓN…! NO COMO PILATOS PORFIS…

 

 

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.

error: Contenido Protegido