Costos empresariales de la invisibilidad de un problema…

Se acerca la Dra LILIANA VALIÑA y con ella más allí de la CONSULTORÍA INTERNACIONAL que  de su mano JURIDICA, es quien nos exalta al COMPROMISO con nuestro entorno más CERCANO…  

 Así, sin más … aquí va su APORTE…

 ”Costos empresariales de la invisibilidad de un problema…

 Impacto de la violencia de género

Unos hablan de mujeres, diversidad y género aludiendo a reclamos de inclusión, participación y visibilidad, otros lo consideran una pintura exagerada y abusiva de la realidad. Lo cierto es que no siempre se comprende la dimensión de los retos y de las oportunidades que tenemos como sociedades en la búsqueda de los equilibrios que nos permitan vivir mejor.

 

Aun con niveles muy variados, todos los países del mundo enfrentan ciertas formas de exclusión de colectivos humanos, en la toma de decisiones, en los liderazgos o en el acceso a diferentes bienes, servicios y libertades.  La exclusión o discriminacion puede ser social, de género, etnica, económica, por discapacidad, o por varios otros motivos, o por varios de ellos juntos, como discriminacion multidimensional. No obstante, hoy quiero referirme a la violencia de género, particularmente contra las mujeres, desde una perspectiva socioeconómica.

 

Una agencia de cooperación alemana, GIZ, llevó adelante hace algunos años, con contrapartes internacionales y locales, estudios en Latinoamérica sobre el costo empresarial de la violencia de género. Tuve la oportunidad de participar en algunas reuniones y siempre me pareció un buen enfoque para complementar cuestiones de ética y valores con análisis comerciales y económicos claves en el sector privado, aunque también se aplica a empresas del sector publico o mixtas.

 

Tiene un costo para la empresas la violencia de género? Cuánto dejan de percibir y cómo impacta en sus ganancias?Las pérdidas las provocan las víctimas o también los victimarios?  Hay un costo que se refleja además en el país globalmente? Todas preguntas válidas cuyas respuestas deberían incidir en la toma de decisiones, prioridades y acciones empresariales.

 

La violencia, en particular la ejercida por la pareja, se practica fundamentalmente en el hogar pero también fuera de él, como en la calle o en el ámbito laboral. La violencia puede ser física, sexual, psicológica, verbal o económica, y a menudo pasa inadvertida para las empresas, aún cuando asumen inconscientemente sus costos.

El estudio se llevó a cabo en Bolivia, Ecuador, Paraguay y Peru. Sin embargo, podría bien hacerse un paralelo con los otros países de la región sin grandes distorsiones. Se aplicaron criterios similares pero con algunas variables. Por ejemplo, en Peru participó un gran número de empresas para que los distintos sectores (servicios, industria, entre otros) estuvieran bien representados, pero con un número más reducido de colaboradoras y colaboradores como participantes, mientras que en los otros se cubrió un número menor de empresas en la muestra pero con la participación de la totalidad de sus colaboradores hombres y mujeres. En todos, los resultados confluyen en una dinámica común, muy preocupante. Un 39 % en promedio de las colaboradoras habían sido agredidas por sus parejas, y un 42% de colaboradores habían agredido a sus parejas o ex parejas; siempre según la información proporcionada en las encuestas por los propios colaboradores y colaboradoras.

 

El estudio arrojó que esta violencia tenía una incidencia del 3,7% del PIB en Peru, el 6,5% en Bolivia y el 5,12% en Paraguay. Esto es similar a la estimación mundial del costo dela violencia de pareja, la más costosa, de alrededor del 5% del PIB global.  Alrededor del 48% del costo de esta violencia recae en las mujeres, un 38% en las empresas y un poco menos del 14% en el Estado.  Si bien podríamos pensar que estos costos derivan esencialmente del ausentismo (por no ir a trabajar producto de las acciones de violencia o amenazas), son los derivados del llamado presentismo (con la consecuente reducción del rendimiento laboral estando presentes en el lugar de trabajo), los que generan los costos más elevados, con un 70%, y un impacto directo en la productividad. Impactan igualmente en el clima organizacional, y pueden llegar a afectar la imagen y reputación de la empresa.

 

Si esta información podría tentar a las empresas a contratarmenos mujeres para reducir sus costos, lo curioso es que los costos provocados son generados por los agresores en un 55%, testigos entre el 7 y 9% y el resto por las propias víctimas.

 

Lo cierto es que, lo admitan o no, las empresas asumen los costos invisibles de la invisibilidad del problema de la violencia contra las mujeres en sus entornos laborales. Si bien es cierto que los hombres pueden también verse afectados por la violencia de género, las cifras muestras contundentemente que hay una prevalencia amplia del patrón contra las mujeres, y es por ello que se destaca de manera prioritaria.

 

Considerando las consecuencias mencionadas y la merma en la productividad que las acompaña, se requiere por parte de las empresas acciones que contribuyan a prevenir la violencia de género, así como mitigar su impacto. En términos de lo expresado en los Principios Rectores de la ONU sobre Empresas y Derechos Humanos, se trata de la “debida diligencia” para actuar en algo que redunda tanto en una mejora para la sociedad como para sus propios logros empresariales. Además, no hay que soslayar que entre aquellos agresores que provocan los mayores costos empresariales no solo hay empleados si no también empleadores que, de manera indirecta y sin suficiente conciencia de sus consecuencias, reducen el potencial de sus empresas y, a mediano término, impactan en las perspectivas de un desarrollo sostenible en el país.

 

Cabe recordar que el objetivo 5 sobre igualdad de género de los Objetivos de Desarrollo Sostenible ((ODS) implica la promoción de las mismas oportunidades laborales para hombres y mujeres, el empoderamiento de estas últimas. Según estudios relevantes, las empresas con un alto nivel de mujeres en su equipo ejecutivo tienen entre un 21% y 25% más de probabilidades de obtener una rentabilidad superior al promedio, destacando que cuanto más diversos sean los equipos, incluyendo la diversidad etnica, más chances de registrar mayores ganancias poseen.  Ambos temas son parte de una misma problemática y trabajar en esta dirección pareciera ser parte de un ganar-ganar. Cuando empezamos?

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